La publicidad en el Marketing
La empresa se organiza en
torno a una serie de funciones que aseguran la posibilidad de hacer realidad su
visión del negocio y cumplir la misión que se haya fijado. Estas funciones son,
esencialmente, producción, financiera,marketing y comercialización, recursos
humanos, comunicación, calidad e investigación
y desarrollo. Los objetivos de cada una de estas áreas, así como las
estrategias que se pongan en marcha para alcanzarlos, deben ser consecuentes
con lo que la compañía quiere lograr. Todo debe estar coordinado. ¿Te
imaginas el resultado si la política de producción no fuera coherente con la de
ventas o con las decisiones del departamento financiero?
Marketing se ocupa de traducir los objetivos generales de la
empresa en las cuatro competencias básicas de las que es responsable: producto,
precio, distribución y comunicación comercial, conocidas
en inglés como las 4 Pes del marketing mix (product, price, place and promotion).
Para resolver la última, promoción, puede utilizar diferentes posibilidades:
publicidad, marketing directo, marketing promocional, relaciones públicas de
producto, merchandising, etc. Lo más frecuente hoy es crear un plan de
comunicación que combine varias de estas fórmulas,
así el contacto con el público puede ser más
efectivo.
Cuando veas un anuncio, piensa en todo este entramado. Es conveniente conocerlo
para evitar tres equivocaciones. La primera, caer en una visión
frívola de la publicidad o, segunda, creer que es la actividad más
extraordinaria que realiza la organización. La tercera es pensar que
el publicitario trabaja tan libre de condicionamientos como lo
hace un artista.
Las mejores campañas de publicidad suelen surgir después de comprender muy bien
la actividad de la empresa y los cuatro Pes del marketing
mix. Estos no son los únicos factores que hay que conocer, pero sí son
los factores imprescindibles.
Que un producto o un servicio funcionen no depende sólo de la publicidad. Como
vemos, en la oferta interviene un conjunto amplio de variables y, a la hora de
que el consumidor se decida a elegir, el peso que concede a la publicidad
cambia, entre otras razones, de acuerdo con el tipo de producto. Convencer
no es tan simple, por alta que sea la calidad de tu producto, interesante
tu idea, o útil tu servicio, sobre todo si tienes competidores que ponen en el
mercado ofertas realmente parecidas a la tuya.
La dificultad de lograr ser una marca conocida y querida por el público es hoy
mayor que nunca. Los países desarrollados viven un periodo económicamente muy
distinto al de otras épocas. Si aplicas lo que sabes de historia, economía y
ciencias sociales, estarás de acuerdo con estas cinco etapas de la
gestión empresarial que han condicionado la actividad de marketing y
el papel de la publicidad:
Etapa de la
producción, definida por
un mercado que absorbe totalmente la oferta, ésta es limitada y el consumidor
no tiene dificultades para conocer las posibilidades que se le ofrecen. El
precio es la razón principal de actuación en el mercado.
Etapa del producto, propia de un entorno que se desarrolla:
el número de productos crece y también las diferencias entre unos y otros. Los
productos se pueden clasificar en función de su calidad. El consumidor empieza
a elevar su nivel de exigencia.
Etapa de la
venta, en la que la
oferta es superior a la demanda gracias a la mejora de los sistemas de
producción. Las empresas tienen la necesidad de estimular la salida de
productos para equilibrar su actividad. La competencia se multiplica.
Etapa del
consumidor, que sitúa la
figura del cliente en el centro de la gestión. Para optimizar los resultados se
investigan las necesidades y deseos de cada grupo de consumidores y, a partir
de ellas, se diseñan ofertas lo más ajustadas posible a las soluciones que se
demandan.
Etapa de la
responsabilidad social,
que requiere de la empresa ser consciente de su dimensión, no sólo económica,
sino social y humana. La gestión debe contemplar, junto al beneficio, valores
relacionados con la ética y el bienestar general. Esta etapa ha de corresponderse
con un consumidor también más exigente y crítico en sus decisiones de compra.
Esta evolución
continua ha ido modificando las estrategias de marketing e
incorporando novedades en los mensajes publicitarios. En los últimos años el
llamado “marketing relacional” busca hacer real la orientación hacia las
personas y los procesos, dejando definitivamente atrás la idea de empresa como
centro exclusivo de producción. El objetivo no es ya la venta a corto plazo,
sino la fidelización de los clientes y la creación de
relaciones con las personas implicadas en la empresa que sean beneficiosas
para ambas partes.
Ocurra lo que ocurra en el futuro, lo que el marketing y la publicidad han
aprendido es que deben basar su trabajo en prestar atención a las necesidades,
gustos y deseos de la gente.
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